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Sinú al Día

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Foto ilustración tomada de concodos.com /fuerza-interior-2

Opinión

Baterías Triple A

Por PDK

867103bc-c161-455c-8780-c79737fb12ce-150x150Al mirar nuestro entorno podemos darnos cuenta que todo en este mundo se mueve gracias a la energía. Hoy, debido a la investigación encontramos fuertes avances en el descubrimiento de la energía y su especialización: térmica, mecánica, cinética, eólica, potencial, gravitacional, sonora, eléctrica, química, magnética, nuclear, radiante, solar, hidráulica y lumínica.

Ahora bien, hay y surgirán muchas más, pero la energía más grande está dentro del ser humano, esa que es el factor más determinante porque le permite descubrir y descubrirse en medio de este mundo, que necesita cada día nuevos motivos e impulsos que sigan dinamizando el universo entero; el impulso interior del hombre que todos los días hace que se reconozca diferente frente al otro, para estudiar, trabajar y luchar.

Si miramos el pasado, descubrimos que las energías extrínsecas han evolucionado y las intrínsecas del hombre han involucionado, puesto que tenemos mayores avances y herramientas que nos ayudan para el progreso y el bienestar de nuestras vidas y de nuestros pueblos, pero a nosotros, cada día, nos da más pereza y/o flojera hacer las cosas.

En nuestros pueblos existían casas que tenían elementos tradicionales de trabajo como los pilones, las bateas y los molinos que exigían una gran energía y dedicación para obtener productos que reconfortaban como un “arroz subío”, un buñuelo de maíz blandito, unas albóndigas de carne o hasta la misma ropa que después de “manduquearla” quedaba de estreno.

Poco a poco va desapareciendo de nosotros o más bien del consciente colectivo la necesidad de trabajar fuerte y parejo, de esforzarnos por conseguir las cosas y de valorarlas, a lo mejor porque muchas son «desechables» olvidándonos así, que la fuerza que mueve el mundo está alojada en el corazón de cada uno de nosotros.

Te quiero proponer que recargues tus baterías triple A y empieces a darle un nuevo sentido a tu historia:

Agradece:

No hay nada más noble en el hombre que el ser agradecido. Esto comienza en cada hogar, cuando le enseñamos a los niños que no todo se lo merecen, que es bueno decir gracias, por favor, tenga la amabilidad, incluso en el pequeño detalle de saludar, decir buenos días, buenas noches… ser agradecidos es demostrar la grandeza del corazón.

Ahora bien, es también en la familia donde debemos aprender a ser agradecidos con el “ser superior y trascendental”, por el nuevo día, por las nuevas oportunidades, incluso por aquellas cosas que no logramos entender muy bien, porque una persona agradecida es una persona bendecida.

Adora: 

Hago referencia a los dos ámbitos, adorar como la acción de rendirse frente a Dios, como ser superior, y cuidar a los seres que amamos.

Y es que el amor siempre será necesario en nuestro existir, porque nada en esta vida funciona perfectamente, sino tiene el ingrediente del amor. Se pueden hacer muchas cosas por retribución o porque simplemente toca hacerlo, pero sólo las que hacemos por amor, sirven y nos ayudan a crecer, por eso cuando veo una madre cómo adora a sus hijos, como esa mujer se desvive por ellos, entiendo y comprendo que solo es posible, desde el corazón, porque los cuida con el alma.

Es realmente mágico y especial conocer el amor de Dios, porque es increíble ver cómo nuestra vida cambia y se transforma totalmente, cobra nuevo sentido todo lo que hacemos, puesto que, al empezar a adorar y alabar su presencia, Dios actúa con poder y se glorifica en nuestras vidas y en nuestro entorno.

Alegra:

La alegría despierta muchas realidades trascendentales en el hombre, de allí que solo quien encuentra motivos para estar alegre, descubre el sentido profundo de la existencia.

Una persona que vive triste o aburrida le será muy difícil proyectar su vida, mirar hacia el horizonte. Muchas veces se quedan anquilosados, y hasta provocan su propia muerte interior, cuantas personas vemos que caminan por inercia, con mirada perdida y rostros demudados, en cambio una persona alegre contagia y busca siempre nuevos motivos para seguir adelante y afrontar con optimismo la vida.

Una persona alegre irradia su entorno con positivismo, buscando siempre soluciones, siendo proactiva y recursiva, ayuda a los demás,  y sobre todo ayuda  a cambiar los ambientes y los lugares donde llega.

Mira la vida con un corazón agradecido y podrás llenar tus días de alegría, de tal manera que lo que adoras, será la fortaleza en tu caminar.

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