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Opinión

Cerrar la brecha digital en las zonas apartadas del país

“Cuando hablamos de conectar a los ciudadanos estamos hablando de equidad”.
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Colombia está en deuda con los ciudadanos. Es hora de ponerse a la vanguardia de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) y cerrar la brecha de la inequidad, que no nos permite avanzar como país. Es momento de actualizar el marco regulatorio e institucional del sector de las telecomunicaciones y de adoptar las reformas necesarias para aumentar la conectividad y garantizar que todos los colombianos podamos participar de los avances que trae la cuarta revolución industrial.

Si revisamos los avances para el cierre de la brecha digital en Colombia, encontramos que han sido muy lentos en comparación con la dinámica de otros países. ¿Cuál es la razón principal? Que la estructura del sector, el marco normativo, institucional, regulatorio y de financiación privada y pública no ha estado alineado con la realidad tecnológica, social y de mercados que exigen las comunidades en nuestro país. No es posible que los colombianos sigamos viviendo en el rezago, en especial en las zonas rurales y en las regiones más apartadas.

En los países de la OCDE hay más conexiones de internet móvil que personas, mientras que en Colombia solo uno de cada dos colombianos disfruta de internet desde algún dispositivo móvil. Hoy tenemos solo el 48,8% de penetración de internet móvil -debajo del promedio mundial- y la velocidad de descarga promedio es inferior al 7 Mbps, mientras que el promedio de países de la OCDE es de 16,2 Mbps.

Necesitamos incluir al sector rural, conectarlo con todo Colombia y con el exterior, buscando así la competitividad que tanto necesitamos.

Una situación alarmante es que de los más de 45 millones de colombianos que somos, 20 millones no cuentan con internet de banda ancha. Esto imposibilita el acceso a la inmediatez de la información, a la educación, al desarrollo, a conectarse con el mundo. Lo que se traduce en que no estamos haciendo parte del mayor escenario de acceso a la información y al conocimiento que haya tenido la humanidad.

En el país hay un déficit en conectividad en más del 50% de los municipios. Existe la conectividad en las cabeceras municipales, pero no se ha hecho la inversión de última milla, que es la que llega a las zonas rurales, al empresario agrícola, al puesto de salud, a la escuela, a las zonas más alejadas de Colombia.

El cien por ciento de los colombianos de estrato 6 tiene acceso a internet. Sin embargo, apenas 2 de cada 10 colombianos de estrato 1 cuentan con esta posibilidad. Es precisamente a partir de estas cifras cuando debemos preguntarnos si queremos seguir siendo un país con brechas o, definitivamente, le apostamos a cerrarlas y a alcanzar equidad para todos.

Cuando hablamos de conectar a los ciudadanos estamos hablando de equidad, de acceso a las mismas oportunidades para todos. Necesitamos incluir al sector rural, conectarlo con todo Colombia y con el exterior, buscando así la competitividad que tanto necesitamos. Por eso, es el momento de abrir puertas que nos permitan dar un gran paso hacia la igualdad. La brecha digital es una brecha socioeconómica. Hemos avanzado, pero seguimos viendo gran inequidad en el acceso, según el estrato socioeconómico. Mientras no resolvamos la cuestión del acceso universal, no lograremos solucionar de fondo la desigualdad y la pobreza.

Además, necesitamos crecimiento económico en Colombia. Esta es una realidad que no podemos negar. Si Colombia lograra triplicar la velocidad del internet, podría aumentar hasta en un 18,4% su PIB per cápita. Debemos concertar esfuerzos en garantizar mayores velocidades de internet.

El proyecto de ley que moderniza el sector TIC contempla las reformas estructurales esenciales que van a acelerar el cierre de la brecha digital y define reglas claras que convertirán a Colombia en un país atractivo para la inversión extranjera, generando un entorno de seguridad jurídica que permita mayor confianza inversionista.

Esta ley promoverá condiciones normativas para la cooperación público-privada en la estructuración y ejecución de proyectos TIC, lo que permitirá la focalización de las inversiones en zonas rurales y de difícil acceso. Asimismo, contempla garantía del acceso al espectro como un bien público. ¿Cómo? Con mecanismos de selección objetiva, previa convocatoria pública, en donde primen el bienestar social y la equidad. Además, con un horizonte de vigencia de los permisos del uso del espectro superior al actualmente establecido -ya no será de 10, sino de 20 años-, se incentivarán los planes de inversión y, lo más importante, focalizado en zonas rurales y apartadas.

Además, la creación de un Fondo Único permitirá desarrollar inversiones más eficientes, una única visión integral, maximizando los recursos para contenidos públicos e infraestructura.Vamos a incentivar la transformación de los centros de acceso comunitario rurales, para que haya un enfoque regional en las habilidades productivas, reconociendo la diversidad cultural. Por otra parte, el proyecto también fortalecerá la televisión y la radio pública, con una fuente estable de recursos, garantizando que no recibirán menos de lo que han recibido en los últimos cuatro años.

La modernización del sector indistintamente nos permitirá alcanzar eficientemente la meta de una mayor transparencia y rendición de cuentas de nuestros gobiernos. Es importante que, a través de la tecnología, acerquemos el Estado al ciudadano, para que pueda hacer seguimiento directo, ser veedor, informar y participar.

No podemos olvidar que la conectividad y la educación van de la mano. Es fundamental promoverlas para que nuestros niños y jóvenes tengan un futuro alejado de la criminalidad y las drogas. Además, las herramientas TIC pueden ser el gran catalizador de nuestros grandes sectores como el agro, la educación, la salud, el turismo y la cultura. Por eso, hay que fortalecer las competencias TIC para ser más competitivos con las nuevas tendencias del mercado, reconociendo las realidades de cada uno de los territorios.

Si queremos impulsar una política social moderna, donde se busque crear oportunidades de mercado competitivas y sostenibles, difícilmente puede lograrse si toda la población no tiene acceso a internet y no se apropia de la economía digital. Está en manos de nosotros lograr que Colombia se posicione como una economía equitativa, donde sus procesos productivos se fundamenten sobre lo que se conoce hoy como la cuarta revolución industrial.

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