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Opinión

Comunicación afectiva, comunicación efectiva

Por PDK

867103bc-c161-455c-8780-c79737fb12ceHace mucho tiempo, el viejito Manuel Salvador, mi tío, me prestó un libro titulado Comunicación afectiva, comunicación efectiva o algo así, y desde allí siempre me ha llamado la atención, ¿qué hacer para comunicarme efectivamente?

Me parece paradójico que hoy, cuando tenemos muchos más medios de comunicación, nos comuniquemos menos, porque seguramente se nos ha olvidado que en la comunicación hay muchos componentes tal y como nos enseñaron en primaria, en la clase de español:  todo proceso de comunicación debe tener emisor, receptor, mensaje, un medio o canal y una retroalimentación.

Me asalta la duda, si hoy en día contamos con emisores, receptores y muchos más canales o medios de comunicación, ¿será que lo que nos falta es mensaje?, nos hemos vuelto tan vacíos que ya no tenemos nada que comunicar o más bien muy poco que transmitir.

Se acabaron esos medios afectivos de comunicación, como lo era el comedor en una casa, donde seguramente se sentaba toda la familia y conversaba mientras compartía lo mucho o lo poco que tenían, así solo fuera un trozo de yuca con suero y café; bueno si había un   pedazo de queso, eso ya era riqueza.

Ahora tenemos banquetes espléndidos y tal vez hasta exquisitos, pero lo que más nos importa es tomar “la foto” para “subirla” en Instagram o en otra de las redes preferidas convirtiendo el momento en un monólogo con el celular, para causar impacto en los demás y desconectarnos de los que están a nuestro lado; aún peor en algunas casas “modernas” ya el comedor está de lujo, mesas hermosas y sillas finísimas que nadie usa porque cada quien come donde quiere, cuando quiere y lo que quiere.

Los corredores ya no son lugares de tertulia, los mismos que usábamos para compartir enseñanzas o incluso aquellas anécdotas que con respeto escuchábamos de los mayores, historias, tal vez, como las del “compae Lencho”, de las que sacábamos provecho y disfrute, hoy por los afanes de la construcción y el “aprovechamiento” del metro cuadrado, las casas no tienen corredores ni terrazas y las construcciones verticales van cortando nuestra comunicación horizontal.

En fin, podría enumerar muchas realidades más, pero el objetivo de este escrito es brindarles algunos elementos que ayuden a tener una buena comunicación; comunicación que debemos velar porque no se pierda.

Estoy seguro que hay muchos otros “tips” y argumentos; atrevidamente, desde mi conocimiento y experiencia, les propongo estos tres elementos para mejorar nuestra comunicación afectiva y efectiva:

Saber escuchar:

Recuerdo que alguna vez mi abuelita me dijo, algo, que además con frecuencia he escuchado, “mijo tenemos dos oídos y una sola boca” porque el escuchar es una necesidad urgente para todos.

Para poder hablar, primero se escucha, por eso cuando somos niños solo escuchamos y luego de un tiempo determinado hablamos, incluso me llama mucho la atención como muchas personas con discapacidad auditiva también poseen una discapacidad en el habla, no porque no puedan hablar, sino porque al no poder escuchar no han aprendido a pronunciar palabras, tal vez este sea un motivo por el que no sabemos conversar y expresar nuestras ideas, incluso nuestros sentimientos.

  1. Diálogo propositivo:

El diálogo siempre será una posibilidad para convencer, proponer, persuadir e incluso enamorar, de allí que tiene un alto contenido de emociones y pasiones, es por eso que saber hablar da la magia para avanzar en las relaciones interpersonales y sobre todo nos lleva a crecer interiormente.

El gran desafío, es vencer nuestra costumbre de pensar en forma negativa y pesimista, porque así mismo, muchas veces, nos comunicamos: “oye será que tú no puedes…”, “tú no sabes si…” tú no fuiste a…”, además usamos adverbios de negación “siempre” “nunca” “jamás” que fracturan la comunicación y no permiten que sea efectiva, por eso recuerda tener una comunicación asertiva.

  1. Palabras edificantes:

Nuestro vocabulario es tan rico, que nos da la posibilidad de comunicarnos ampliamente, pero qué difícil es hablar con alguien que solo se expresa con monosílabos, o en el peor de los casos, usando emoticones.

En algunas ocasiones he dicho que nosotros nos “creemos” muy civilizados, pero hemos retrocedido un poco y volvimos a la comunicación primaria, pero con jeroglíficos modernos, que maravilloso cuando hay fluidez en el discurso, cuando tenemos palabras que afectan nuestra vida positivamente y que incluso nos llevan a esforzarnos por ampliar nuestro léxico.

Recuerda: Cuando sabes escuchar tienes un diálogo propositivo que te ayuda a edificar tu ser y edificar el ser de otros. 

 

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