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Foto ilustración tomada de internet.

Opinión

No olvidemos lo esencial : La Ética

NO OLVIDEMOS LO ESENCIAL: LA ÉTICA

Por PDK

867103bc-c161-455c-8780-c79737fb12ceMuy seguramente nos asombramos y hasta nos gozamos de todos los adelantos técnicos y tecnológicos que hoy tenemos. La experiencia de un mundo globalizado en donde podemos compartir costumbres, hábitos, prácticas y noticias al instante, así como descubrir un sinnúmero de situaciones y realidades que antes ni siquiera imaginábamos, nos puede hacer creer que estamos capacitados para ello, para difundir noticias, ¡pero no!, ¡no es así!, además de información, hace falta educación, ética y responsabilidad.

Con el auge de los celulares inteligentes, es necesario también tener inteligencia emocional y racional para saber cómo manejar la información, porque muchas veces lo que compartimos no nos ayuda a crecer como personas, así como tampoco a nuestra sociedad consumista y morbosa en la construcción de un mundo más humano y justo, donde vivamos la paz.

Ciertamente hemos creído la idea vendida por algún medio de comunicación nacional que nos inculcó la doctrina: “el reportero es usted”, pero ¡ojo!, hay que tener criterios claros y maduros; sindéresis y un mínimo de ética para mostrar, colgar y/o publicar fotos, videos y “noticias”, porque al dar el clic se puede dañar la vida y hasta afectar la conciencia de personas cercanas, incluso ajenas a nuestro entorno.

Quiero recomendar el cedazo de las tres R, para los comunicadores expertos y los amateur, aficionados y profesionales:

Razonar:

Partamos la historia de Sócrates y su discípulo, quien agitado lo busca para contarle algo (un chisme, a lo mejor). El sabio filósofo, conocedor del actuar humano, nos ayuda a comprender la urgencia del raciocinio en la transmisión de las noticias y eventos de nuestra vida a través de tres preguntas que le hace al discípulo, y también son para nosotros:

  1. ¿Estás absolutamente seguro que lo que vas a decirme es verdad? Estar seguro de no dañar a otros y de buscar siempre que aflore la verdad.
  2. ¿Lo que vas a decirme es bueno o no? Deberíamos transmitir siempre palabras, noticias, realidades que edifiquen.
  3. ¿Me va a servir de algo lo que tienes que decirme? Es beneficioso y benéfico lo que quiero transmitir.

A través de estas preguntas Sócrates nos llama con premura a pensar antes que publicar y discernir antes de exponer por medio de estos tres filtros: la verdad, la bondad y la utilidad.

Responsabilidad:

Es claro, que todos debemos y queremos tener acceso a la información, que gracias a las diversas redes sociales tenemos al alcance muchas noticias; algunas veraces, las falsas más conocidas como “fake news”.  Otras con mucho contenido amarillista y tristemente aberrantes; así como las que circulan solo con el objetivo de manipular, sacar ganancias o beneficios para grupos políticos, sociales y hasta religiosos.

El comunicador, o simplemente quien actúe como reportero, debe saber que su responsabilidad no está solo en informar, sino que su deber cívico y ciudadano también está en el formar. Que su gestión tiene el límite de la ética, donde es necesario manejar con suma prudencia la noticia, pues no solo maneja números o porcentajes estadísticos; sino también personas, seres humanos que sienten y hacen parte de una historia que merece cuidado y atención.

Respeto:  

Aunque tenemos una sola vida, andamos en medio de dos: una real y otra virtual.  Pero nos hemos acostumbrado tanto a la virtualidad que parece que todo en la actualidad lo viéramos como un simple espectáculo o un “show” que llama a la audiencia o a aumentar el rating. Hemos perdido nuestra capacidad relacional, donde sabíamos guardar distancias, actuar con prudencia y saber tener respeto por la vida de los demás, sin pasar los límites ni perder la cordura.

Jugamos y hasta nos fascinamos con el dolor del otro, generamos morbo con la situación de los demás sin medir las consecuencias, y sobre todo sin pensar en el perjuicio que esto conlleva.  Las redes se extienden y hacen que una buena obra se convierta en colosal, pero también que una imagen o un vídeo dañe por completo la mente, el corazón y el ser holístico.

Razonemos de manera que lo que publicamos sea con total responsabilidad y respeto por los demás, solo así se construye una sociedad más humana y justa

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