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Foto ilustrativa tomada de Internet.

Opinión

El mundo de lo IN

Por PDK

PDKComo muchas veces lo hemos escuchado la vida es una sola, aunque algunos seguramente piensan y creen en la reencarnación, en el eterno retorno. Qué bueno sería aprovechar esta oportunidad para vivir a plenitud nuestro “cuartico de hora”, porque en ocasiones pensamos en lo que ya pasó, o en lo que está por venir y no sabemos vivir nuestro presente con agradecimiento ni visionar un futuro con determinación, convencidos de lo que podríamos proyectar.

Cada persona es un microcosmos y en cada uno de nosotros hay tres esferas importantes: el ser, el saber y el hacer; de donde se desprenden el saber ser, saber hacer y otras más.  Muchas veces por no conjugar adecuadamente estas realidades es que resultamos siendo el producto del aparecer o aparentar; que no nos lleva sino a una mentira de vida, en donde la persona se siente vacía y lastimosamente, poco a poco, va perdiendo el sentido de su existencia.

Aunque la caridad no necesita publicidad, la sociedad en la que vivimos utiliza mucho el arte del aparentar.  Vemos a diario gente que hace buenas obras y debe publicarlas para que todo el mundo los vea. Queremos mostrarnos como seres buenos y solidarios, pero no somos capaces de vivir una vida equilibrada y sana, de ahí la necesidad de aplausos, elogios y reconocimientos. Por eso, seguramente, es que las páginas sociales son tan solicitadas y publicitadas.

De allí, que vemos algunos artistas y grandes personajes públicos que caen en depresiones y hasta en el suicidio. Podríamos pensar que lo tienen todo, la fama que muchos seguramente envidian, ¡pero no! en ocasiones viven una vida artificial que los lleva a sonreír solo de dientes para afuera, a tal punto que se sienten vacíos y a veces sin ganas de vivir.  Aparentar cansa y agota la existencia del hombre.

No nos dejemos arrastrar por esta corriente actual que nos hace pensar que tenemos que estar ubicados en alguno de los dos bandos predominantes:   lo in o lo out. O estás a la moda o eres un fósil; estás actualizado o anticuado. Hay quienes parece que están en Windows 1.0 dicen los que saben de sistemas operativos y por eso no les sirve el F5, pero por gracia del Creador, todos los seres humanos nacimos con el mismo sistema operativo que se actualiza en tu interior si así lo quieres.

El cambio de mentalidad en el ser humano es difícil, pero no imposible porque cuando se quiere se puede.  Si se tienen motivaciones y objetivos en la vida es posible ser mejor, saber más y hacerlo todo con excelencia.

Ahora bien, quiero advertir sobre tres peligros que corremos en nuestra vida cuando queremos ser “in”, actualizados y modernos, solo por apariencia y no en esencia. Tan casual, que hoy tenemos tremendo celular o como se llama actualmente “Smartphone”, de última gama, pero sin datos o incluso ni minutos; hay que pegarse del wifi gratis o “robar” del vecino.

In humano:

Luchamos tanto por cosas, que muchas veces perdemos ese sentido de lo humanitario. Nos preocupa más vender, generar dividendos o llamar la atención, aunque tengamos que pisotear la vida de los demás o incluso eliminar al otro del camino que me he planteado. Guerrear mis metas también implica el respeto por los demás, el poder pensar que estamos en un mundo grande, globalizado, donde todos cabemos y para vivir necesitamos compartir sin acabar con lo realmente importante

In diferente:

Volver a recordar la necesidad de ayudar, de prestar atención a quien lo solicita, tan sencillo como saber escuchar, es el mirar a los ojos cuando nos hablan, qué bueno sería “volver” a aplicarlo en nuestras relaciones interpersonales y en grupos de andanza.

En diversos momentos del diario vivir mostramos una actitud displicente, de indiferencia frente a lo que ocurre a nuestro alrededor y mucho más con lo que está a kilómetros de nuestra vida. Un buen ejemplo es lo que está pasando con el cambio climático, seguimos creyendo que es problema de otros porque no lo “vivimos” cotidianamente; cuando se viaja por fuera del país y se da uno cuenta que tomar agua es más costoso que ingerir una gaseosa; que las heladas no son un juego; y que el calor exagerado es una realidad y no una burla al fogón; ahí sí se comprende que con nuestra indiferencia no lograremos vivir en años venideros.

In sensible:

En algunos hogares fue y es difícil expresar sentimientos.  A las generaciones pasadas les fue duro demostrar afecto y a menudo lo que manifestaban era un corazón duro, porque era necesario mantener la figura de autoridad, y los sentimientos hacían notar rasgos de inferioridad o de debilidad, como diría Andrés López, el autor de la Pelota de letras: la máxima manifestación de afecto era “allí le dejé café”.

Por gracia de Dios hemos evolucionado. Ya somos capaces de expresar los sentimientos y de ser sensibles con los nuestros. Esa paradoja machista de que los hombres no lloran se ha ido superando, aunque falta avanzar, pero allí vamos, pues hoy parece que frente a los “míos” lo podemos hacer, pero si no es nada mío, no me importa: discriminación, feminicidio, muertes violentas y tantas cosas más, nos hacemos los ciegos y nos da igual lo que pase con los demás.

Tu eres un ser humano, diferente a todos los demás, pero no puedes ser indiferente frente al mundo, pues la gracia de vivir te enseña a ser sensible y amoroso, no dejes que tu corazón se encarcele.

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