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Foto ilustración, tomada de la web (Rigo Caro)

Opinión

VITAMINA C

Por PDK.

PDK

Desde su realidad primera, la existencia humana es objeto de debates en muchos ámbitos y dimensiones, sabemos que todo inicia con unas pequeñas células llamadas espermatozoide aportada por el hombre, y otra llamada óvulo dada por la mujer, se unen y forman el cigoto, que en la mayoría de los casos se da por un impulso de pasión, alegría y amor de una pareja, y que el desarrollo del embrión trae muchas emociones, sensaciones y hasta repulsiones.

Para algunos, no es más que un proyecto de felicidad que termina en el parto con un poco de dolor, supondría yo, aunque algunas mujeres dicen que es demasiado doloroso.  Así mismo, para nosotros como creaturas también empieza con una primera impresión de angustia, pues pasar de un ambiente tranquilo y delicioso, como es estar en el vientre de nuestra madre, a otro ruidoso y frío como lo es el del mundo exterior no es muy agradable.

Nuestra existencia poco a poco va evolucionando. Son muchos los sabores, olores, sonidos, colores y sensaciones que experimentamos, así como las alegrías, penas y hasta sufrimientos que vivimos a lo largo y ancho de nuestra historia. Depende solo de nosotros mismos, si de cada una de estas aventuras aprendemos y maduramos, o simplemente nos hacemos testarudos y volvemos a la misma repetición de actos que a pesar de hacernos daño nos llevan incluso en algunos casos a ser masoquistas.

Cuantas personas conocemos, que hacen algo que les hace daño y sin embargo lo repiten, y hasta se acostumbran y viven felices con su mal, por eso el hombre aún hoy después de tantos estudios y aprendizajes, sigue siendo un enigma. Cada persona es un microcosmo donde se conjugan muchas realidades, algunas se dicen que son heredadas y otras que se van adquiriendo del entorno.

Por eso, muy seguramente podremos afirmar que hay situaciones que se pueden evitar y otras que quizá son inevitables.  Lo importante es que en la vida aprendamos a enfrentar cada una de estas circunstancias, como diría el filósofo Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”, un español al inicio del siglo XX, que nos enseñó que cada uno debe luchar por vivir su vida y aprender a conocerse a sí mismo.  De la misma forma como lo expresaba ya el filósofo antiguo Sócrates, porque en muchas ocasiones podríamos aprender por comparación, pero lo esencial es saberme y conocerme.

Es así, que quisiera que pensáramos en tres lugares que nos dejan grandes enseñanzas. Aunque no encontremos en ellos tutores, nos forjan a aprender y muy seguramente nos llevan a cambiar de pensamiento y de actitud frente a la vida. Curiosamente empiezan con C, de cerebro, como pa´ ponernos a pensar, reflexionar y procesar información; esos tres lugares son la clínica, la cárcel y el cementerio.

CLÍNICA:

El cuerpo humano tiene aparatos y sistemas, que seguramente recordamos de nuestros estudios de primaria en biología.  Cada uno tiene complejidades y funciones diversas, que lastimosamente muchas veces nosotros no cuidamos, o que por cosas de la herencia genética se van desgastando o degenerando. El descuido, el cambio climático y otra cantidad de factores, van haciendo cada día que nuestro cuerpo se vea afectado por más enfermedades, dolores y virus.

Algunas dolencias que incluso son del alma o que a veces llaman psicológicas, se empiezan a reflejar en nuestro cuerpo y se les conocen como enfermedades psicosomáticas, que en muchos casos son más difíciles de curar. Lo cierto es que la clínica nos enseña que debemos cuidarnos y cambiar de hábitos, una vida que hoy llaman “fit”, pero que en realidad debería ser una vida de hábitos saludables.

Nadie quiere estar allí, pero es lugar justo para reconocer la necesidad de cuidarnos y saber que, aunque muchas veces nos creemos los fuertes, somos de carne y hueso. ¿Estás cuidando tu vida y salud?

CÁRCEL:

Reciben el nombre de penitenciaria, prisión o correccional, lugar donde llegan las personas para pagar una pena por algún acto o actos que van en contra de la conducta que se considera correcta en medio de la sociedad.  Una de las razones de ser de las cárceles es que permita reflexionar sobre lo que se hizo o dejó de hacer en la familia, en la comunidad o en la sociedad en general.

Por mi experiencia de acompañamiento pastoral sé que algunos recapacitan y sienten remordimiento por lo que han hecho. Incluso muchos, aunque están encarcelados, se sienten purificados al sentir el arrepentimiento, acción que les ha servido para crecer y recapitular, buscando cambiar su historia a través del estudio y la formación.

Creo que nadie quisiera ir a un lugar como este, pero muchas veces las decisiones que tomamos por ligereza, irresponsabilidad o por cualquier otra razón, nos lleva a caer allí. Por eso, siempre es necesario pensar antes que actuar y no dejarse llevar por las pasiones que nos hunden en el abismo. El consejo de los abuelos de no tomar decisiones con la sangre hirviendo debería resonar en nuestra vida diariamente. ¿Estás educando tus emociones y pasiones?

CEMENTERIO:

Hoy en día, el hombre moderno está construyendo parques cementerios, como pa´ embellecer un poco la idea de la muerte, y de verdad que hay algunos muy bonitos tanto que al final pasan a ser parque más que cementerio. Recuerdo uno en Tulcán, Ecuador, en donde los árboles son podados artísticamente dándoles figuras curiosas y majestuosas.

El cementerio es el lugar donde todos llegaremos, pero donde seguramente aún no queremos llegar. Sin embargo, es increíble cómo jugamos con la vida, pareciera que cada día es menos valorada. En algunas ocasiones llega el fin de nuestra existencia sin esperarlo, otras ya por el desgaste de los años se hace algo inevitable.

Lo cierto es que este lugar siempre nos cuestiona de una u otra manera. En muchas ocasiones es un sitio de lágrimas y reclamos, probablemente es uno de esos espacios que más nos acusa a la conciencia.  De manera especial te invito para que no esperes que los tuyos lleguen aquí para valorarlos y decirles cuantos les amas.  ¿Valoras la vida y la de los tuyos?

En conclusión, no son los mejores sitios para reflexionar, pero muchas veces estar allí nos hace tomar conciencia y nos ayuda a valorar lo importante que es la vida, incluso es un lugar para conocer quienes verdaderamente nos valoran y nos aman. 

 

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