Por Erika Sierra, psicóloga invitada ZM.

Recuerdo aquel día que decidí ser psicóloga, lo primero que pensaba a través de esta carrera, era poder vencer mi miedo a dormir sola con las luces apagadas. Experimenté tantas veces una intensa sensación desagradable provocada por una mala percepción, me angustiaba el futuro cada vez que imaginaba que me tocaría conciliar el sueño sola. Y así pasó el tiempo hasta que lo vencí, evidentemente con el arma que elegí: la Psicología; y  con ella aprendí que esa emoción aparecería a lo largo de mi vida en distintos escenarios vestido con diferentes ropas e intentaría de nuevo agitarme, descontrolarme y que solo yo podía tener el control. El miedo, según la psicología experimental, hace parte de las emociones primarias y básicas las cuales se presentan en todas las personas de todas las culturas.

Un claro ejemplo es el miedo que nos ha llevado a sentir la situación de peligro que hoy por hoy nos rodea: el COVID-19. Mucho más allá del riesgo físico, fuimos llevados a un aislamiento para mitigar consecuencias de éste, y ese aislamiento nos alarmó emocionalmente, con esto nació el terror ya no solo a un virus, sino también a la soledad, al encierro por tanto tiempo, al diálogo interno, a pasar tiempo en casa o incluso a salir. Vino la angustia, la ansiedad y se activó el combo completo. Para muchos, estos temores son señales negativas que pueden destruir, acabar y limitar a una persona, y no se equivocaron, esto puede suceder cuando se le tiene miedo a los miedos. Pero ¿qué sucedería si los enfrentamos, si los utilizamos como trampolín para alcanzar sueños, metas, para reestructurarnos y descubrir nuevas habilidades? ¿Qué pasaría si dejamos de evitarlo y aprovechamos este aislamiento en descubrir para qué sirve el miedo?

Si dejamos de pensar tanto en lo que vendrá, dejaremos sin alimento a la angustia. Si  nos concentramos en el aquí y el ahora aceptando la realidad sin tanta queja, el miedo queda vencido. Si aprendiéramos a estar con nosotros mismos y disfrutar del silencio siendo selectivos con la información que recibimos, dejamos sin fuerza a esos temores y surgirán esas ideas al ritmo de cada quien, pero nacerán. Es justo aquí donde te darás cuenta de que así como el miedo me ayudó a ser Psicóloga y a escribir sobre él, te ayudará a ti querido lector, a encontrar tu arma para vencerlo… ¡Suerte con eso!